El mensaje de Lutero a favor de la libertad de conciencia

Margot K��mann ( Kaessmann), EKD- Botschafterin f�r das Reformationsjubil�um Ampliar imagen (© picture alliance / Winfried Roth) Margot Käßmann es una teóloga evangélica luterana, alemana y pastora que ha desempeñado diversas funciones y obligaciones clericales. Desde 2012 funge como “Embajadora para el Jubileo de la Reforma 2017” por parte del concilio de la EKD (Iglesia Evangélica de Alemania).

Como tal embajadora realizó recientemente un viaje por México, El Salvador, Guatemala y Costa Rica, para difundir la importancia histórica y actual de la Reforma que Alemania celebra por todo lo alto, este año que se cumplen 5 siglos desde que Lutero iniciara un proceso que cambiaría al mundo.

En su paso por México el Centro Alemán de Información tuvo la oportunidad de entrevistarla y conversar con ella sobre muchos temas de actualidad para Alemania y Latinoamérica, como la migración, la integración y la relación entre las iglesias y el Estado.

 

CAI: ¿Por qué un viaje por Centroamérica?

 

Margot Käßmann: En primer lugar quiero decir que el Jubileo de la Reforma en años pasados se celebró desde una perspectiva muy nacionalista y alemana, así que decidimos que en 2017 queríamos configurar las celebraciones desde un punto de vista internacional. 

Es así que viajo por todo el mundo para invitar a visitar Alemania en el contexto del Jubileo de la Reforma, pero por otro lado también viajo dentro del país para hacer reflexionar y discutir sobre la misma. Me alegra haber recibido tantas invitaciones  también para venir a Centroamérica, tanto de comunidades evangélicas, como de parte de universidades católicas con la idea de hablar de la Reforma.

Hoy, por ejemplo, visité una organización de la iniciativa privada y espacios como éste ofrecen una oportunidad única para dar a conocer los mensajes principales del Jubileo de la Reforma a un nivel internacional.

 

CAI: La Reforma fue un acontecimiento histórico que tuvo lugar en Europa, ¿qué vínculo tiene para Latinoamérica en la actualidad?

 

Margot Käßmann: En primer lugar, los efectos de la Reforma, la Reforma misma, también llegaron a Latinoamérica. Aquí existen comunidades luteranas y evangélicas. Pero más allá de ello, pienso que la pregunta por la educación juega un papel central –eso es algo que he notado en los diversos encuentros que he mantenido con la gente…

 

CAI: ¿A qué se refiere con la cuestión de la educación?

 

Margot Käßmann: La Reforma luchó por generar creyentes educados, capaces de hacer preguntas y cuestionarse las cosas, que pudieran pensar por sí mismos, leer la Biblia por sí solos y estos temas, justo en tiempos de fundamentalismos, son especialmente relevantes así como un gran desafío. Que los hombres piensen por ellos mismos, que se cuestionen en tiempos donde existen tantos movimientos fundamentalistas, me parece uno de los grandes retos que tenemos.

Y, naturalmente, la cuestión de los desplazados y de los migrantes: La Reforma generó en Europa una gran ola de desplazamientos y expulsiones y movimientos migratorios, temas todos ellos que, me parece, tienen suma vigencia hoy.

Visité una casa de acogida para migrantes y las preguntas de cómo alcanzar el estatus de legalidad, cómo conseguir papeles y un permiso para trabajar y vivir, etc., creo que son cuestiones que nos unen como cristianos.

 

CAI: Hablando ahora sobre el tema de la migración, ¿qué respuestas da la Reforma a ese fenómeno? O para plantearlo de otra forma: Si Lutero viviese en esta época ¿qué tendría que decir sobre la migración y la integración?

 

Margot Käßmann: Lutero orientó todo su pensamiento y sus actos a partir de la Biblia y allí está dicho muy claramente “los extranjeros que vivan entre ustedes deben protegerlos” y “allí donde socorren a un extranjero están socorriendo a Jesucristo mismo”. En tal sentido, las comunidades eclesiásticas en Alemania están sumamente comprometidas en la ayuda a todos aquellos desplazados que buscan refugio en el país y eso mismo también sucede aquí en Latinoamérica: Los cristianos están muy comprometidos en la ayuda a los migrantes. Ello es para mí un encargo bíblico, que Lutero también entendería así: Ayudar a todos aquellos que están huyendo de sus países y buscan refugio entre otros.

 

CAI: Tras México viajará a Guatemala, El Salvador y Costa Rica. En Latinoamérica, en general, la religiosidad sigue siendo un elemento vivo y central de la población, en Europa, por el contrario, esto no es así: ¿Cómo se explica usted esta diferencia? ¿Existe alguna relación entre la religiosidad en esta parte del mundo y la “descreencia” europea?

 

Margot Käßmann: Ahora mismo en Europa vivimos una profunda secularización. En la ciudad en la que nació Lutero y donde fue bautizado existen al día de hoy solamente un 7% de cristianos, el resto 93% se califican a sí mismos como “no religiosos”. Que eso suceda, desde la perspectiva de Latinoamérica, resulta bastante extraño, lo he notado en mi visita. Creo que la razón (de dicha secularización en Europa) reside también en la actitud consumista. El consumo es el “dios” que se venera allí, por así decirlo. Lutero lo expresó de una forma muy bella: “Allí donde tienes puesto tu corazón, ese es tu Dios”. Y yo pienso que el corazón de los europeos está puesto principalmente en el consumo. La pregunta por el sentido (de la vida), por ejemplo, ya casi no juega ningún papel.

En tal contexto, para mí es muy interesante conocer este contraste y me alegra sobremanera haber sido invitada a conversar con estudiantes de universidades católicas aquí en Latinoamérica. Porque con ello queremos también subrayar que no deseamos celebrar el Jubileo de la Reforma de manera confesional: La Reforma también influyó y modificó a la iglesia católica y sus ecos llegaron incluso al Concilio Vaticano Segundo.

 

CAI: En tal sentido, partiendo del sentido ecuménico de la Reforma, los países latinoamericanos, han tenido y tienen graves problemas de violencia en sus sociedades, ¿qué papel juegan las iglesias en los procesos de paz llevados a cabo en estos países? Pensemos, por ejemplo, en el caso de Colombia.

 

Margot Käßmann: Para mí es importante que las iglesias contribuyan a desescalar los conflictos. Y justo en aquellas sociedades donde dicen de sí mismas que son muy religiosas y cristianas, el que tengan lugar episodios de violencia tan graves, tendríamos que preguntarnos cómo es eso posible: ¿Cómo es posible que se permita, por ejemplo, la violencia doméstica tan atroz contra las mujeres por parte de la sociedad?

Creo que los cristianos no pueden encontrar ninguna legitimación de la violencia, en la Biblia no existe ninguna justificación a favor de la violencia. Mahatma Gandhi dijo que del Nuevo Testamento no podía extraerse ninguna legitimación de la violencia. Y creo que ese es uno de los mensajes principales de todas las iglesias hacia la sociedad. Las iglesias del mundo reunidas en Ámsterdam en 1948 subrayaron que la guerra por voluntad de Dios no tiene lugar en el mundo y eso incluye, por supuesto, las guerras a menor escala o con “armas pequeñas”. La violencia entre las bandas, la violencia surgida de la corrupción. En tal sentido, las iglesias tienen aquí mucho qué decir.

Y recuerdo el caso de la iglesia en Roma que excomulgó a todos los miembros de la Mafia, declarando que la Mafia no tiene lugar en la sociedad. Y creo que eso se tiene que decir siempre de una forma alta y clara. En tal sentido, tengo mucho respeto por el Papa actual.

 

CAI: ¿Cuáles son los mensajes principales del Jubileo de la Reforma?

 

 Margot Käßmann: Uno de los mensajes centrales va en dirección de la libertad de creencia: En y para su consciencia cada ser humano es libre, eso quiere decir que pueden creer en lo que deseen, creer diferente o incluso no creer, si así lo desean. Y esta libertad debe estar en la base. “Tolerare” significa, en tal sentido “soportar”, debemos soportar que otras personas encuentren una creencia en dios distinta de la nuestra, da igual si es católica, judía, musulmana o incluso si elige vivir sin creer. Necesitamos sociedades libres y, por ello, esta libertad de consciencia defendida por Lutero tiene tanto valor para mí.

Lutero se paró enfrente del Ayuntamiento de Worms en 1521 y dijo que si algo va en contra de su razón o de la Biblia, ello coarta su libertad, porque no debo ir en contra de mi consciencia. Y justo ahora tengo la convicción de que necesitamos seres humanos que defiendan, mantengan y actúen según esa consciencia y, así, asuman una responsabilidad dentro de la sociedad. Eso es una actitud muy luterana, pero por supuesto también la pueden tener católicos. Para mí es importante que existan personas con una actitud definida, sobre todo de cara a las presiones económicas, consumistas, frente a la codicia y también frente a la violencia.

 

CAI: Y para finalizar ¿cuál piensa que debe ser el papel de las iglesias dentro de los Estados o la relación de la iglesia y la política?

 

Margot Käßmann: En Alemania hemos aprendido que un espíritu de sometimiento nunca es un buen camino. Y los protestantes en Alemania, en el periodo de las Grandes Guerras, se comportaron de una forma sometida. Ellos querían al “Kaiser” de vuelta. Tras 1918 vieron a Hitler como un nuevo “Führer” y lo apoyaron como tal. Creo que de allí hemos aprendido que debemos mantener la resistencia cuando se trata de un régimen injusto. En la extinta RDA fueron las iglesias protestantes quienes, precisamente, abrieron las puertas para criticar al Estado y de allí se desencadenó una revolución pacífica. La iglesia protestante de entonces nunca exhortó al uso de la violencia durante las manifestaciones.

Hoy en Alemania, entre las iglesias y el Estado, existe una buena relación, a veces tensa en cuestiones sobre los refugiados, por ejemplo, donde la iglesia reclama un trato humanitario, o también en el tema de la exportación de armamento, donde la iglesia dice que exportar armas hacia regiones en conflicto es una actitud irresponsable. Es resumen, existen casos donde cabe la discrepancia. Entonces el Estado, a través del Sr. Schäuble, dice que la iglesia no debe ser tan política y la iglesia le responde que el Sr. Schäuble no debe dictarle cómo debe comportarse. Pero, en último término, creo que es una buena relación porque el Estado escucha a la iglesia en cuestiones éticas (en temas como el diagnóstico prenatal o la muerte asistida), el Estado le pregunta a la iglesia qué tiene que decir, pero la escucha como un componente más de la sociedad civil, una voz más. La iglesia no dicta al Estado lo que debe hacer y eso es bueno para la discusión, en mi opinión.

El Estado mismo dijo en 2011 que el Jubileo por la Reforma no era un acontecimiento que atañera solamente a las iglesias sino que tiene significado para toda la República Federal de Alemania y por eso mismo el gobierno se ha involucrado intensamente en las celebraciones. Las embajadas alemanas en todo el mundo colaboran en las celebraciones por los 500 Años de la Reforma de Lutero.

Las iglesias de todo el mundo han sido invitadas a participar en las celebraciones que tendrán lugar del 20 mayo al 10 septiembre en Wittemberg en la exposición mundial “La Reforma” (“Reformation”) y, por ejemplo, la iglesia mexicana participará durante 10 días en estas fiestas y nos contará –y nosotros escucharemos- qué significa ser religioso aquí, pero también otras iglesias de Latinoamérica, Asia y África tomarán parte en las celebraciones. Para mí será sumamente interesante cómo de esa pequeña ciudad alemana de Wittemberg salió un mensaje al mundo y ahora, 5 siglos más tarde, recibe de todas partes del globo el eco de ese mensaje.

Jubileo de la Reforma 2017

Margot Käßmann

CAI (gordillo/kloesel), marzo de 2017.

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